Sin querer, he ido modificando ciertas cosas en mí, que no me han gustado para nada.
Me encanta parar en mi vida. Detenerme y decir "lo estoy haciendo bien", simplemente ser quien quiero ser, o hacer lo que me gusta. Pero últimamente no ha sido así... Lo que se supone, fue mi gran enseñanza de todo esto, me ha hecho tropezar más de una vez.
No pienso las cosas antes de hacerlas. Es inevitable reaccionar a ciertas cosas... intento ser más metódica, calmarme y hacer las cosas bien, mas, mi vida está completamente desordenada, y no sé si la quiero ordenar ahora...
Es más común que la gente te recuerde por las cosas malas que por las buenas.
Quizás es más divertido comentar errores que aciertos, porque estos pasan desapercibidos... todos aciertan. A diario. Pero basta que alguien se equivoque en cualquier cosa, para que todas esas revistas en blanco comienzen a ser impresas y divulgadas. Mientras peor sea el error, más gente compra la edición de la revista.
Somos todos tan capaces de identificar los errores ajenos, y se nos hace tan díficil notar nuestros propios defectos, dar consejos útiles para la vida de otros, dar una mirada positiva al resto de las personas...
Me miro en el espejo y sé quien quiero ser, pero no es lo que veo en el reflejo. Más bien todo lo contrario.
Somos todos unas esponjitas que absorben y absorben cosas de los demás. Trataré de que sea lo mejor de cada una de las personas que me rodean. Que sea el lado bonito de las experiencias y no triste descenlace que suelen tener.
Es fácil escribirlo, si, y díficil hacerlo, pero al ordenar las letras de esta manera, ordeno las ideas en mi cabeza.