miércoles, agosto 31

Una y otra vez.

Su mirada se dirigió buscando algo que no existía. Buscaba y buscaba con los ojos alguna luz que le indicara el final de ese oscuro y tenebroso túnel, pero era inútil, no había nada.
Lleno de miedo, se volteó y apreció todo lo que tenía a sus espaldas.
Parecía toda una vida, pero ni siquiera se asimilaba a ello.
Personas, conocidos, amigos, seres queridos, seres amados. No tenía la seguridad de que fuera recíproco, pero a estas alturas poco y nada le importaba eso.
Sentía el temor recorrer lentamente cada una de sus extremidades. Sus manos comenzaron a tiritar. Estaba decidido, pero a pesar de eso, le costaba mucho dar el primer paso. Cuando trataba de mover su pie y comenzar el largo recorrido, había algo en su mente que se lo impedía. Sin más remedio que derramar lágrimas, y aún así no poder mover siquiera sus dedos, pensó en cual era realmente el camino que buscaba.
Y su camino no estaba adelante.
Dio media vuelta, y observó nuevamente todo ese revoltijo de personas, momentos, lugares, objetos y emociones. Paulatinamente, esta suerte de pasado comenzó a destruirse ante sus húmedos ojos.
Sólo entonces, comprendió que su camino a la luz no estaba en avanzar por lo desconocido solo.
Metió las personas, los momentos, lugares, objetos y emociones en la parte trasera de su mochila. Hizo fuerza para poder comprimir todo.
Agotado, volvió a mirar el túnel.
Había una luz, que cada vez se acrecentaba más, y con una sonrisa dio el primer paso hacia  su incierto futuro.

martes, agosto 23

Perder para aprender

Ya no sirve. Ya no sirvo.
No fui ni soy quien creía ser, no sé quien creo que soy.
Pero podría haber algo más allá, de cuando me abrazas, más allá de cuando me miras a los ojos fijamente y sonríes de esa manera que me hace reír.
Algo más allá que ya no existe, que se desvaneció, como las lágrimas que nunca lloré por ti, o el malestar que tal vez debí sentir y no sentí.
No es sacarse un peso de encima, pero es tener la libertad de hacer lo que quiero hacer; pensar. Reflexionar. Analizar las situaciones que he vivido, las experiencias memorables, y mirar con una sonrisa todo esto. Mas, me siento culpable al no tener un dolor o un sufrimiento como el que sé que tú tienes. Por mi culpa, para variar. Quiero sentirme mal, más allá de la acción, más allá de lo que hice. Quiero sentirme mal porque te perdí. Y no lo hago.
Las palabras que reíamos, ¿las seguiremos riendo? Suena imposible.

Creyó que lo había perdido, realmente. Tuvo miedo, el caminar y sentir el viento en su cara secar las abundantes lágrimas que le rodeaban las mejillas le hacía sentir peor, le hacía sentir desvalorada, sin fuerzas, sin ánimos, sin él. Las nubes hacían ver un cielo gris, el sol se escondía, igual que cualquier esperanza de que aún quisiera estar con ella. Corría, buscándole entre la multitud. No lo encontraba y eso la desesperanzaba aún más. Pero había una última posibilidad y la más posiblemente acertada. Entre su acelerada respiración y sus pasos cortos y continuos, hizo una pausa para mirar su alrededor, y cortar un diente de león.
El viento le había volado ya varias semillas. Pero el deseo se cumple cuando terminas de soplarlas todas.
Caminó.
Lo vió, y se acercó sin saber bien la reacción que tomaría. Se abrazaron, le entregó la flor, y fuimos felices hasta ahora.

viernes, agosto 5

Porque tú.

Nunca se habló de tiempo. Por suerte.
Siento exactamente lo mismo; que esto es algo completamente diferente. Soy mala describiendo cosas y aún más, emociones y sensaciones, pero podría asegurar que me encuentro completamente feliz, plena y completa. Falta algo, sí, pero le da la emoción y lo hace más interesante. Son esos pequeños momentos, esas pequeñas cosas las que me hacen sentirme como el día de hoy; tal vez que nos estafen con una crema o que nos cobren más por las donuts pasa inadvertido cuando la situación es más que agradable y alegre. Volver a sentir esa sonrisa nuevamente, que me da un objeto inerte, pero a la vez con vida, vida que fluye, como sus palabras en mi mente, como las sensaciones por mi cuerpo, y que se estanca en un estado de ánimo envidiable y en una sonrisa inalterable.
La dependencia no me agrada, altera mis verdaderas emociones y me hace necesitar a la gente que, si no conociera, me sería indiferente. Es buena, si, cuando se tiene a esa persona constantemente y nuestra mente y cuerpo se acostumbra a ello.
Siento un algo dentro de mí, siento ese "bien" que como bien dices, es más que bien, es felicidad, es algo distinto que por comodidad y tal vez inseguridad no puedo describir.
Con eso me basta y me sobra. Y el tiempo... si quieres, te lo devuelvo.

martes, agosto 2

menosclaridad,másimpulsos

Se levantó. Tomó las prendas que rara vez solía usar de su armario.
Se bañó. Mientras el agua se deslizaba por su cuerpo, masajeaba su cabeza con lociones perfumadas. Sentía cada una de las partes de su cuerpo humedecerse, con los ojos cerrados y su mente concentrada en respirar.
Salió a caminar, sabiendo que hoy comenzaba su nueva vida. Que de ahora en adelante sería ella quien tomase las decisiones de su vida.
Se sentó en el pasto. Imagino la compañía perfecta, y se sorprendió de que fuera quien ella menos esperaba.
Dentro de cada uno de nosotros existen distintas experiencias, hechos, cosas, palabras, que quizás no nos hayan marcado, pero que signfican más de lo que creemos a la hora de tomar una decisión o de reponder a un impulso. Pero también en nuestra personalidad o capacidad de tomar decisiones pueden llegar a influir personas, hechos o palabras externas.
Eso es lo que te pasa. No tienes claro cuales son tus principios, tus ideales, tu forma de pensar. Lo sigues a él como si fuese quien te va a enseñar todo lo que necesitas aprender. No te das cuenta, porque lo crees correcto, pero en tu decisión si influyó su opinión. Tú eres más que eso, eres millones de palabras, miles de sentimientos, centenares de hechos que te han convertido en quien eres. Y lo que eres está claro, es alguien maravilloso, pero si te dejas llevar, no serás tú quien habitará en ti mismo.
De pronto, alguien le tomo la mano.
-¿Dónde habías estado?
-En algún lugar de mi, esperando a que llegaras.