Tú.
El motivo por el que sonreía, y la inegable razón de mis reflexiones vespertinas.
Pero los recuerdos me atacan, me hacen peor. Recordar que en esos momentos era feliz, que había algo que me mantenía en ese estado. En el que había sólo una respuesta a la común pregunta "¿cómo estás?".
Cada día que pasaba junto a tí, era un buen día. Cada conversación que mantenía contigo era especial. Cada vez que me decías, o te decía "te amo", me sentía la mujer más afortunada del mundo, y lo mejor es que así era; al tenerte, mis días se reducían únicamente a la felicidad infinita que me provocabas.
Y quizás no lo disfruté tanto, tal vez no fuí lo suficientemente clara para asumir que en esos momentos, tú, eras mi motivación en el día a día. Pero ahora más que nunca, me doy cuenta de que realmente, eres la parte más importante de mi vida, que con lo poco que tengo claro en mi vida, es claro que te amo, de un modo tan especial, de una manera tan única...
Pero como tú mismo lo dijiste en algún momento, "ya fué".
No sé muy bien si me fortalece o me debilita pensar en ti, verte y no hablarte como solía hacerlo. Porque sigo enamorada de tí, a pesar de que ya no nos une el mismo lazo, mis sentimientos son bastante estables y, te necesito de una manera que sólo yo puedo llegar a comprender.
Estoy ciega, y no he asimilado aún que no volverá a existir nada eso, ni conversaciones, ni besos, ni palabras bonitas, ni tardes maravillosas. Que debo hacer tal como con las cosas materiales y hecharles a una caja, y dejar que ahí, el tiempo y el polvo hagan lo suyo, y me permitan continuar con mi vida, como si esto hubiera sido sólo un buen capítulo de mi vida, y no mi vida. No lo que me daba las razones para sentirme yo.
Me resulta bastante díficil, pensar en una maravillosa vida, siendo que ya la conozco, el problema es que la conocí junto a tí.
Estoy aún en un sueño. Soñando que regresarás y nuevamente seguiremos recorriendo los matices de una vida feliz juntos. Es hora de despertar y asumir lo que está pasando, el mundo sigue estando ahí, sigo siendo yo, talvez un poco inestable, mas, es en eso en lo que me debo apoyar.
Pero vuelven esas sensaciones que tan bien experimentaba junto a tí. Y cada hora dándome cuenta de que me encantas, de que en algún momento y te tuve y ya no, lo único que hace es aumentar las ganas de estar contigo, de abrazarte fuerte, o simplemente saber que estamos juntos.
Me gustaría saber que estás bien, que sigues siendo feliz, y tu vida avanza sin mayores problemas. Tal vez así, pueda valerme de ello y en mi mente tener claro, que de alguna u otra forma, con mi presencia o ausencia, te hago feliz; como hace unos 7 meses prometí que podía hacerlo.
miércoles, junio 29
lunes, junio 27
areyou in.
Ambos reían. No moderaban la intensidad de sus voces, tanto así, que incluso lograban contagiar con sus carcajadas unas cuantas personas que se encontraban próximos a ellos.
Traspasando la línea, él la tomó de las manos y casi susurrando, le dijo que la amaba.
Ella cerró sus ojos, y quedó en silencio. Después de unos cuantos segundos, lo miró a los ojos; "yo también".
Lo abrazó fuerte, casi rozando la agresividad... y quedaron en silencio, escuchando la respiración del otro.
Repentinamente, ella tomó con sus frías manos, la cara de su amado, y le besó.
Tomados de la mano, ingresaron al vagón y se sentaron en el suelo, apoyados en la puerta.
Comenzaron a hablar cosas, que, por la distancia que mantenía, no lograba comprender.
Luego, me percaté que ya no estaban juntos. Él estaba más cerca mio que antes, y ella se encontraba en el mismo lugar.
Los dos se miraban, y con una modulación exagerada, exijían que el otro fuera a donde se encontraba. De pronto, él se acercó a ella, y se besaron entre risas.
El resto del camino, siguieron con la misma dinámica; besos, risas, unas cuantas palabras bonitas y conversaciones cortas.
Cuando faltaba poco para llegar a destino, ambos comnezaron a mirar a su alrededor.
Él fijó su mirada en la mía, que desde que nos subimos, lo observaba fijamente. Sabía muy bien lo que ambos sentían. Su mundo se reducía´únicamente a ellos dos.
Suspiró una leve carcajada. Y descendimos todos.
Es un buen recuerdo saber que en algún momento yo fui ella, y tú fuiste él.
Qué inseperado fue el paso de protagonista a espectadora.
Traspasando la línea, él la tomó de las manos y casi susurrando, le dijo que la amaba.
Ella cerró sus ojos, y quedó en silencio. Después de unos cuantos segundos, lo miró a los ojos; "yo también".
Lo abrazó fuerte, casi rozando la agresividad... y quedaron en silencio, escuchando la respiración del otro.
Repentinamente, ella tomó con sus frías manos, la cara de su amado, y le besó.
Tomados de la mano, ingresaron al vagón y se sentaron en el suelo, apoyados en la puerta.
Comenzaron a hablar cosas, que, por la distancia que mantenía, no lograba comprender.
Luego, me percaté que ya no estaban juntos. Él estaba más cerca mio que antes, y ella se encontraba en el mismo lugar.
Los dos se miraban, y con una modulación exagerada, exijían que el otro fuera a donde se encontraba. De pronto, él se acercó a ella, y se besaron entre risas.
El resto del camino, siguieron con la misma dinámica; besos, risas, unas cuantas palabras bonitas y conversaciones cortas.
Cuando faltaba poco para llegar a destino, ambos comnezaron a mirar a su alrededor.
Él fijó su mirada en la mía, que desde que nos subimos, lo observaba fijamente. Sabía muy bien lo que ambos sentían. Su mundo se reducía´únicamente a ellos dos.
Suspiró una leve carcajada. Y descendimos todos.
Es un buen recuerdo saber que en algún momento yo fui ella, y tú fuiste él.
Qué inseperado fue el paso de protagonista a espectadora.
Huellas.
Sentada en el sillón, observaba y trataba de recordar (inútilmente), los momentos inmortalizados en esas fotografías.
No sé si es el efecto de la nostalgia, o el pequeño problema que tengo ahora en mis pensamientos, pero en todas las imágenes que mis manos sujetaban, mis emociones reflejaban puramente felicidad, risa, o alguna anécdota memorable.
Me pregunto si en el futuro me será agradable recordar mi vida en estos momentos. Volver a sentir lo que estoy sintiendo y llegar a comprender lo que hasta ahora me es incomprensible. Quizás leer esta entrada y transportarme en el tiempo hasta esta fría noche de invierno. Pero nisiquiera ahora me siento cómoda con lo que sucede a mi alrededor y en mi interior, entonces sería imposible recordar este momento con algún tipo de felicidad o ganas de volver a vivirlo.
Los recuerdos, son sólo pasado.
Mientras iba sacando distintos álbunes, aparecian, cual oxígeno en medio del ahogo, sus recuerdos, sus sonrisas, su vida.
Inevitable se vuelve, pensar en esos años en que estaba, esa época en que carecía de pensamientos razonables y la madurez nisiquiera asomaba en mi vida. Pero cada segundo, que vivía junto a él, aquellas conversaciones debajo del parrón, o en el mismo sillón en el que ahora le observo, me transmitía sabiduría. Su manera de pensar, actuar y hacer las cosas, florecen ahora en mí, inconscientemente.
Nunca podría saber realmente qué cosas serían distintas si él se encontrara en estos momentos pisando el mismo suelo que yo. Talvez sería otra, talvez no. Mas, el legado que hoy nos deja, a todos quienes le conocimos, es algo incomparable. Lo que hizo, ha servido tanto en mi vida, de una manera que se me hace imposible llegar a comparar con algo.
Grandísimo pues, lo que una fotografía puede hacerme reflexionar. Además de recordar.
Es verdad, se vuelve un poco desalentador el pensar cuál sería mi legado si llegase a desaparecer. Algo tan grande como rasgos en la personalidad de una persona, o algo tan pequeño como un recuerdo al mirar una fotografía. Todos queremos, de alguna u otra forma dejar una huella en las demás personas. Pero mientras más se intenta conseguir esto, más se pierde la profundidad del asunto.
Vuelvo a ver fotos, albunes llenos de historias y momentos, quizás cubiertos de un poco de polvo,mas, están ahí, y siempre lo estarán, haciéndonos retornar a tiempos pasados, con una sonrisa.
No sé si es el efecto de la nostalgia, o el pequeño problema que tengo ahora en mis pensamientos, pero en todas las imágenes que mis manos sujetaban, mis emociones reflejaban puramente felicidad, risa, o alguna anécdota memorable.
Me pregunto si en el futuro me será agradable recordar mi vida en estos momentos. Volver a sentir lo que estoy sintiendo y llegar a comprender lo que hasta ahora me es incomprensible. Quizás leer esta entrada y transportarme en el tiempo hasta esta fría noche de invierno. Pero nisiquiera ahora me siento cómoda con lo que sucede a mi alrededor y en mi interior, entonces sería imposible recordar este momento con algún tipo de felicidad o ganas de volver a vivirlo.
Los recuerdos, son sólo pasado.
Mientras iba sacando distintos álbunes, aparecian, cual oxígeno en medio del ahogo, sus recuerdos, sus sonrisas, su vida.
Inevitable se vuelve, pensar en esos años en que estaba, esa época en que carecía de pensamientos razonables y la madurez nisiquiera asomaba en mi vida. Pero cada segundo, que vivía junto a él, aquellas conversaciones debajo del parrón, o en el mismo sillón en el que ahora le observo, me transmitía sabiduría. Su manera de pensar, actuar y hacer las cosas, florecen ahora en mí, inconscientemente.
Nunca podría saber realmente qué cosas serían distintas si él se encontrara en estos momentos pisando el mismo suelo que yo. Talvez sería otra, talvez no. Mas, el legado que hoy nos deja, a todos quienes le conocimos, es algo incomparable. Lo que hizo, ha servido tanto en mi vida, de una manera que se me hace imposible llegar a comparar con algo.
Grandísimo pues, lo que una fotografía puede hacerme reflexionar. Además de recordar.
Es verdad, se vuelve un poco desalentador el pensar cuál sería mi legado si llegase a desaparecer. Algo tan grande como rasgos en la personalidad de una persona, o algo tan pequeño como un recuerdo al mirar una fotografía. Todos queremos, de alguna u otra forma dejar una huella en las demás personas. Pero mientras más se intenta conseguir esto, más se pierde la profundidad del asunto.
Vuelvo a ver fotos, albunes llenos de historias y momentos, quizás cubiertos de un poco de polvo,mas, están ahí, y siempre lo estarán, haciéndonos retornar a tiempos pasados, con una sonrisa.
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