Ella no quería olvidar. No estaba lista. Nadie lo está.
Era fácil ver como cada palabra que salía de su boca y cada letra que dibujaban sus manos, cambiaba totalmente el ánimo de quién las observaba.
Creyó que había olvidado. Pero lo recordó y todo se fue a la mierda.
Cada movimiento era previamente pensado y repasado para que todo saliera perfecto. Abres tu boca y cambias todo el plan. Resulta que ahora soy yo quien está dentro de su propia narración. Ya me delaté.
Olvidé. Mas, bastó el más mínimo movimiento y volví a sentir.
Sentir sin recordar. ¿Era eso acaso? Eso no existía. Invocaba todos los aromas conocidos para volver a dibujarte. Dibujar tu cuerpo, tus risas, tu mano de mi mano. Pero no tu rostro.
Ahora.
Un vaivén de emociones se abre ante mi y no sé si es el camino que quiero tomar.
Pero ya lo tomé, y aquí estaremos otra vez.
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