Observa y se mantiene alejada.
Cautelosa y paulatinamente se acerca a lo que creyó jamás ver.
Los colores que nunca vio, las letras que nunca conoció, la clave de la felicidad que sólo ella podría apreciar.. era un gran espectáculo. Luces, pantallas,sonidos, olores; todo iba muy rápido para ser entendido.
Sus ojos procesaban toda las imágenes que se le presentaban por delante. Mas, su mente, confundida, no disfrutaba ni un solo segundo todo lo que le pasaba por enfrente.
Su cabeza la dañaba, sus manos se asfixiaban, su mente se retorcía, sus ojos sangraban y su corazón lloraba.
Estaba feliz, feliz.
No podía creerlo, ella lo había sabido todo este tiempo, pero nunca se dio la oportunidad de conocerlo, investigarlo, profundizarlo o siquiera verlo.
Porque las apariencias engañan, pero cuando aprendes a ver a través de ellas, miras el mundo, literalmente, con otros ojos y más que ojos, con otra mente; con una mente adaptada a atraer lo verdaderamente bueno, lo real, lo imposible, lo divino y lo bello, lo que las demás personas no entenderían.
No vemos cuando no queremos ver.
La visión va más allá de nuestros ojos, va en la capacidad que tenemos para comprender a otras personas, para ver su alma, sus intenciones, su vida y tal vez más que eso.
Cuando tomo tu mano y damos vueltas en lo que parece no tener fin, siento que te veo y que tú me ves a mí.
Y somos invisibles, por que al parecer, nadie más puede vernos.
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