Se levantó. Tomó las prendas que rara vez solía usar de su armario.
Se bañó. Mientras el agua se deslizaba por su cuerpo, masajeaba su cabeza con lociones perfumadas. Sentía cada una de las partes de su cuerpo humedecerse, con los ojos cerrados y su mente concentrada en respirar.
Salió a caminar, sabiendo que hoy comenzaba su nueva vida. Que de ahora en adelante sería ella quien tomase las decisiones de su vida.
Se sentó en el pasto. Imagino la compañía perfecta, y se sorprendió de que fuera quien ella menos esperaba.
Dentro de cada uno de nosotros existen distintas experiencias, hechos, cosas, palabras, que quizás no nos hayan marcado, pero que signfican más de lo que creemos a la hora de tomar una decisión o de reponder a un impulso. Pero también en nuestra personalidad o capacidad de tomar decisiones pueden llegar a influir personas, hechos o palabras externas.
Eso es lo que te pasa. No tienes claro cuales son tus principios, tus ideales, tu forma de pensar. Lo sigues a él como si fuese quien te va a enseñar todo lo que necesitas aprender. No te das cuenta, porque lo crees correcto, pero en tu decisión si influyó su opinión. Tú eres más que eso, eres millones de palabras, miles de sentimientos, centenares de hechos que te han convertido en quien eres. Y lo que eres está claro, es alguien maravilloso, pero si te dejas llevar, no serás tú quien habitará en ti mismo.
De pronto, alguien le tomo la mano.
-¿Dónde habías estado?
-En algún lugar de mi, esperando a que llegaras.
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