Lleno de miedo, se volteó y apreció todo lo que tenía a sus espaldas.
Parecía toda una vida, pero ni siquiera se asimilaba a ello.
Personas, conocidos, amigos, seres queridos, seres amados. No tenía la seguridad de que fuera recíproco, pero a estas alturas poco y nada le importaba eso.
Sentía el temor recorrer lentamente cada una de sus extremidades. Sus manos comenzaron a tiritar. Estaba decidido, pero a pesar de eso, le costaba mucho dar el primer paso. Cuando trataba de mover su pie y comenzar el largo recorrido, había algo en su mente que se lo impedía. Sin más remedio que derramar lágrimas, y aún así no poder mover siquiera sus dedos, pensó en cual era realmente el camino que buscaba.
Y su camino no estaba adelante.
Dio media vuelta, y observó nuevamente todo ese revoltijo de personas, momentos, lugares, objetos y emociones. Paulatinamente, esta suerte de pasado comenzó a destruirse ante sus húmedos ojos.
Sólo entonces, comprendió que su camino a la luz no estaba en avanzar por lo desconocido solo.
Metió las personas, los momentos, lugares, objetos y emociones en la parte trasera de su mochila. Hizo fuerza para poder comprimir todo.
Agotado, volvió a mirar el túnel.
Había una luz, que cada vez se acrecentaba más, y con una sonrisa dio el primer paso hacia su incierto futuro.
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